RECUERDOS DE NIÑO

Escrito por mariolopes 03-05-2007 en General. Comentarios (6)

¡Oh las mieles de la infancia!. Año 1953. Puerto Deseado. Mi primer viaje en avión a Buenos Aires y esa sensación suprema de  andar entre las nubes. Tenia apenas tres años y me recuerdo en el primer asiento, viajábamos con mi hermano Carlitos y desandar la pendiente hacia el baño de aquel DC-3 era toda una aventura. A esa edad  la percepción tiende sus redes ávida de sensaciones nuevas. Y la gran urbe impacta en mi espíritu de niño con sus luces y colores. Son flashes, fotografías que resisten el paso de los años. La imaginaria filmación tiene baches, interrupciones, distintas intensidades. Hay muchos rostros que no he retenido, paginas en blanco,   más hay algunas que no han podio borrarse. Ingreso al zoológico porteño, estamos ante un pequeño quiosco y mis padres me compran un reloj, chapa, tela y cartón pintado.  Me veo con él en mi muñeca, tenía vivos colores y una malla amarilla. Como habrá sido el regocijo que no pudo ser arrastrado por la corriente del tiempo. Es que había ascendido un peldaño hacia el mundo de los adultos, el andar parsimonioso e inexorable de las agujas que marcan el transcurrir de las horas. Nos alojamos en casa de mi tía que estaba en Ramos Mejía y de mi memoria rescato algo que me impresionó vivamente, la feria callejera con sus puestos emplazados en la misma calle de nuestra residencia y los carros tirados por caballos. Mas tarde acudimos a visitar a mi abuela y ahí hay otra experiencia conmocionante, el ascensor, verdadera jaula de hierro, mientras nos elevamos experimento por primera vez el vértigo y un temor del que es difícil apartarse. De aquel departamento solo recuerdo vivamente al Pastor inglés, lanudo e inquieto, que cuidaban mi tío y mi abuela. Era inmenso ante mi corta estatura, lamiéndome con ternura me cautivó profundamente. Allí nació el cariño por esos animales que me dura hasta estos días.-

Oscar Armando Bidabehere

Olavarría